Objet D Art

El día de hoy nos toca resolver a detalle una duda que surgió en nuestras redes sociales: ¿Está mal el número 4 de mi Invicta?

En resumen, la duda surgió al mostrar nuestra nueva colección Invicta Objet D’Art, donde el numero “4” se ve representado con cuatro “I” (IIII) y no con el clásico numero romano “IV”. Curioso dato que a ciencia cierta no tiene una sola respuesta y sin embargo todas las explicaciones tienen mucha lógica.

La primera respuesta la podemos conocer remontándonos y recordando nuestras clases de historia o matemáticas, cuando nos enseñaron los números romanos, donde el principio de resta se introdujo a las matemáticas universales y por tanto el cuatro era escrito “IV” (I-V). Pero hay que recordar que los números romanos usaron como base otra numerología en la que se inspiraron. Fue la numerología Etrusca, donde el principio de adición era el que mandaba la posición y el significado de los números, por ende, el cuatro se tenía que representar con la suma de estos 4 “palitos” (I+I+I+I).

Esto explica la existencia de este número, sin embargo, no explica por qué se sigue usando si se tiene por entendido y aceptado el uso universal los números romanos.

Ahora bien la respuesta a esta otra incógnita la explica un estudio del Instituto Británico de Relojería, en donde explica que el uso de este número (IIII) se debe a la simetría que presenta con respecto al número paralelo 8 (VIII), el cual, con el uso del cuatro Romano (IV) no se alcanza.

Pese a esta explicación aparentemente oficial, se cuentan historias mitad realidad mitad ficción, que sazonan esta explicación para bien de los conocedores y amantes románticos de los relojes.

Objet D Art

Una de las historias, cuenta el encargo de un monarca de Francia, quien asignó a un famoso relojero la fabricación de un reloj imponente para un sitio público, y tras un error del artesano, el cuatro fue representado con “IIII” acto que ofendió al monarca, mismo quien ordenó matarlo. Este acto, fue rechazado por sus contemporáneos colegas, quienes en forma de homenaje se dedicaron a popularizar el uso del “IIII”.

Por otro lado, se cuenta también que este mismo monarca, encargó la pieza, pero aferrado a su “divinidad” la que le impedía equivocarse, ordenó al artesano poner el “IIII” en ese reloj, acto que se designó como oficial y se usó desde entonces.

Por otra parte, la parte supersticiosa hizo su aparición al considerar que el “IV” era de mal agüero al ser el inicio del nombre en latín de la palara Júpiter (IVPITER), lo que para la época podría ser considerado como blasfemo.

Bien por estética, por las historias el respecto, para evitar confusiones con el similar “VI”, o para economizar en la fabricación de los relojes, este post nos deja con esa sensación de que una gran historia precede el uso, motivándonos a mantener esta tradición que tiene siglos de antigüedad.

Mira modelos con esa característica dando clic a continuación:

Relojes con esta caracteristica